jueves, agosto 26, 2010

Maserati Gran Turismo S: elixir de sensaciones


El Gran Turismo S es la versión más potente del Gran Turismo. 439 caballos de deportividad no agresiva en línea con su principal rival el Aston Martin DB9. El tacto de los materiales, su línea y el sonido del propulsor hacen de este Maserati una pieza clásica de belleza. Su precio, que parte de 143.000 euros, lo convierte en un lujo al alcance de unos pocos privilegiados.

Maserati lleva desde 1914 construyendo deportivos de alta gama y de competición. La firma italiana de lujo, perteneciente al Grupo Fiat cuenta con un problema en nuestro país: es más conocida la marca y/o su logotipo (un prominente tridente) que la gama de producto. Hace poco hablamos del Gran Cabrio, la versión descapotable del Gran Turismo. Ahora es el turno de la más deportiva, el Gran Turismo S.

Es un vehículo que desata pasiones. Su línea curva en todo momento, sólo comparable a la del Aston Martin DB9, llama poderosamente la atención al público en las calles.

El interior destaca por unos acabados en piel y madera que rezuman alta calidad en casi todos los detalles. Pero no en todos ellos. Al igual que sus hermanos de gama, hay elementos electrónicos como el cuadro de mandos de navegador, música y ordenador de abordo, que un Maserati no debería compartir con muchos de los vehículos generalistas. Un pequeño desliz para la firma del tridente. En todo caso, quizás sea ése el precio de pertenecer a un gran grupo automovilístico que firma acuerdos para el suministro de componentes con las multinacionales del sector.

Aun así, la sensación al sentarse al volante de este superdeportivo eleva a una sensación superior. El asiento envuelve a la vez que sujeta, la posición de conducción baja, y la correcta visibilidad de toda la instrumentación enaltecen dicha sensación. Como culmen, en la mitad del salpicadero, hay un curioso reloj que parece estar partido a la mitad para que sea perfectamente visible por los cuatro ocupantes.

Las plazas traseras no son muy amplias, pero sí pueden hacer viajes no muy largos cuatro adultos cuyas alturas no superen los 1,75 metros. El maletero alcanza los 260 litros de capacidad; cifra pequeña para un vehículo que mide casi 4,9 metros. De todas formas es suficiente para el equipaje de dos personas para pasar un fin de semana.

Sonido celestial, prestaciones conseguidas

El giro de la llave produce una de las mejores sensaciones que puede apreciar un apasionado de los superturismos: un rugido sin estridencias, característico y único, que fortalece su presencia e intimida por su caballería.

El Gran Turismo S monta un motor de ocho cilindros de 4,7 litros que desarrolla 439 caballos de potencia. Se asocia a una caja de cambios automática de seis velocidades de la marca ZF. La versión probada contaba con palanca de cambios, aunque se puede optar por una que no la lleva y sólo incorpora dos botones en la consola y levas en el volante.

El motor está colocado tras el eje delantero en una posición central mientras la caja de cambios se sitúa en el eje trasero. Cuestión física para equilibrar los pesos y conseguir un mayor rendimiento.

Una vez en marcha el Gran Turismo S nos ofrece la posibilidad de disfrutar de un viaje cómodo admirando el paisaje o subir la adrenalina, sin perder comodidad, para aquellos apasionados de la conducción.

Si elegimos la segunda opción, es preferible accionar el botón Sport situado a la derecha del volante en el salpicadero. Sólo por accionarlo el motor sube mil vueltas, se endurece la dirección y se acelera la respuesta del pedal. Si jugamos con las enormes levas fijas, situadas detrás del volante, la diversión está asegurada.

El Gran Turismo S entra en las curvas con gran agilidad. Pese a sus casi dos toneladas, el preciso cambio y la rápida respuesta del motor nos permite salir con celeridad de las curvas lentas, ya que cuenta con un buen empuje. En las chicanes es rápido y desliza lo suficiente en curvas muy cerradas a pesar de ser un tracción trasera. Supera más que notablemente el test de adrenalina para cualquier conductor. Monta unas llantas de 20 pulgadas con unos enormes frenos Brembo que no acusan el cansancio ante una elevada exigencia de forma continua.

Conclusión Maserati es una marca de lujo y el lujo no es democrático. Con defectos o sin ellos, el cliente de un Gran Turismo S estará más que satisfecho de pagar 180.000 euros de media por este coche. Las sensaciones al volante no son tan brutales como en un Ferrari o en un Porsche, pero constituye un producto enfocado a otra clase de perfil, aquél que busca una buena relación entre elegancia y prestaciones.

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